-DEJE UNA CARTA EN EL BUZÓN- |
(...)"No tengo las respuestas, y sinceramente no pierdo mi tiempo buscándolas, acepto que muchas veces simplemente no están a nuestro alcance, como muchas cosas. El tema es el alcance, hacia donde queremos llegar, yo no intento llegar a esas repuestas, intento llegar a otros lugares. Al olor de la flor, la magia de las palabras, la valoración del silencio, a la textura de la mirada, allí es más sencillo, y no se requieren preguntas ni esfuerzo para descifrarlas, solo la capacidad de sentir y de creer en el sentimiento, de palparlo y que forme parte del mundo real, para que cuando te destapes los ojos la tengas allí, en frente de ti y hayas adivinado, que sea el fruto de lo que te dedicaste a soñar y que sea la obra que quieras que se vea al abrirse el telón Te deseo lo mejor, la frescura, los olores, el amor y la vida" |
Y ese olor repugnante a infancia desnutrida. Por los poros, por los poros se te escapa.
Como el color que irradiaban tus mejillas, cuando eras niebla y luz, remolino y calma.
Apenas tus ojos, que antes eran unicornios azules, apenas ven ahora el mundo en inocencia. Hueles mal, me repugnas, me achicharras, me intimidas.
Inútil criatura que en la noche insomne me devoras, me carcomes, me analizas. No tengo que darte, más bien sé regañarte porque en ojos como los tuyos no cabe mi vida. No quepo, ni media parte.
No insistas, que aunque preguntes no sabré contestarte. No apures que aunque corras no sabrán esperarte.
Laguna quieta, tormento irremediable que por las noches miras expectante. Que esperas, ya no haré más preguntas. Cavilar de que me sirve, pues no ha despejado las dudas. Así que vete lejos, allí donde no reine lo meramente humano.
Aquí las puertas se abren para el camino rocoso, los ojos con brillo y el alma radiante. Si no crees en unicornios de que me vale. Yo los he visto allí donde lloran los niños al ver el mundo. Los conocí en la risa del otro día, en la de ayer, la de mañana…
Si de las debilidades te agarras, se te escaparán las mías, las tengo guardadas y cuando no se esconden corren, como si se les quemaran las piernas al pisar fuerte. El instante presente no es eterno, el cambio en la vida es inminente y tus ojos que acechan serán calma…
Y ese olor repugnante a infancia desnutrida, y la insípida apariencia de tus mejillas… me aterran, me aterran.
Otro adiós al itinerario.
Otra disculpa a los antecedentes.
Otro fracaso al libro de la vida.
"Mario Benedetti (via fuerzalocuraylibertad)
(Source: negativosdelalma, via fuerzalocuraylibertad)
Siempre lleva la sonrisa bien puesta, su mirada perdida entre la multitud, sus manos llenas de otoño y un sutil olor a libros viejos y cigarrillos. Siempre tarda demasiado en suceder, tiene miedos en la garganta y la voz entrecortada. En las aberturas de sus labios anidan sus soledades y en su boca el vacío. Siempre se aferra a lo imposible, se llena de decepciones el corazón y se despeina sus sentimientos a la hora de amar. Siempre es así.
LOV
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar…
Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
Alfonsina Storni
(Source: justherguy, via freneticamente)
deamorydemuertes
I’d imagine the whole world was one big machine. Machines never come with any extra parts, you know. They always come with the exact amount they...
Nunca, nunca podrás besarla
aunque casi la alcances.
En la ciudad ya no se sabía demasiado de qué lado estaba verdaderamente el miedo; quizá por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el...